Cómo mejorar el rendimiento de la empresa ampliando el radio de acción de los empleados

En el entorno tan turbulento y de constantes cambios en el que nos encontramos, es necesario desarrollar y utilizar todo el potencial de las personas que forman parte de una organización. Todo el potencial sólo se puede aprovechar si se expande el radio de acción de cada una de ellas. El radio de acción es directamente proporcional al potencial humano, cuanto más potencial más radio de actuación debería tener.

Ya no vale decirle a un empleado todo lo que tiene que hacer y limitarle sus pasos. Ahora hay que indicarle algunas normas generales de actuación y qué él mismo vaya tomando decisiones encaminadas a que su trabajo sea el más adecuado. ¿Por qué? Porque si le indicas todo lo que tiene que hacer, simplemente hará eso, ni más ni menos. Y un puesto de trabajo puede mejorarse bastante por la propia persona que es propietaria de él y conoce o debería conocer todo lo que le atañe, lo que está bien y lo que está mal y lo que se puede mejorar.

¿Qué implica ampliar el radio de acción del empleado?

Ampliar el radio de acción implica:

 1.    Que se debe pasar de ser un empleado en su puesto de trabajo a ser un gestor de su puesto de trabajo.

 Empleado en el puesto de trabajo:

      • Hace lo que le indican.
      • Trabaja para el jefe.
      • Potencial limitado.
      • Responsabilidad limitada.
      • Satisfacción limitada.
      • Centrado en la tarea.

Gestor del puesto de trabajo:

      • Trabaja para satisfacer las necesidades del cliente.
      • Aumenta iniciativa y creatividad.
      • Se amplía el radio de acción.
      • Aumenta la responsabilidad de sus acciones.
      • Mayor satisfacción.
      • Centrado en el proceso.

2.    Que se haga cargo de más aspectos y tareas relacionadas con su trabajo.

3.    Pasar de centrarse en la tarea a centrarse en el proceso.

4.    Mayor asignación de autonomía.

El último punto, la asignación de autonomía significa infundir al personal de suficiente confianza en sí mismos y dotarles de habilidades/competencias a fin de que puedan ejercer sus tareas adecuadamente y, resolver asuntos que, de otro modo, se habrían remitido a otras instancias para que se tomara allí la decisión o quizá, se hubieran desatendido sin más. De esta manera, la asignación de autonomía  es mucho más que la delegación; se trata de emancipar al personal y de revolucionar sus actitudes hacia el trabajo; significa la inversión de la pirámide. Por su importancia, ya hablaremos de ella en otro artículo.

En la cultura empresarial tradicional, la concepción del trabajo está basada en el puesto de trabajo y lo que pretende es la mayor especialización posible, de manera que se asegure una adecuada realización de las funciones asignadas a cada puesto. El campo de mira de la persona queda limitado y atrapado en su campo de actuación. En la nueva concepción de la persona en la organización, se sustituye la división de tareas y la especialización de la persona en las funciones propias del puesto de trabajo, por un nuevo modelo que contempla las mismas funciones y los mismos puestos, pero agrupados en unidades de mayor dimensión.

Con la ampliación de radio de acción se consiguen las siguientes condiciones:

    • Se rompe la rigidez del puesto / monotonía / rutina.
    • Se amplía el contenido: nuevos horizontes.
    • Se forma a la persona y se le ofrece campo para su desarrollo personal.
    • Oportunidad de demostrar su valía.
    • Se alienta la iniciativa y la creatividad.
    • Se consigue mayor visión de conjunto.
    • Las personas se integran mejor en un equipo y/o proyecto.

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