¿Las Escuelas de Negocios en Crisis?

Escribo este artículo debido a un dato muy curioso que he visto en un periódico financiero y que me ha sorprendido bastante. El dato es el de que España es el único país que tiene dos Escuelas de Negocios entre las 10 mejores del mundo, según el ranking de Executive Education que ha publicado el diario Financial Times. Según este dato, ¿cómo es posible esto? ¿Cómo es posible que en España estemos en la situación actual y sin embargo tengamos dos grandes escuelas de negocios? ¿No hay ningún gran gestor salido de alguna de estas escuelas que se haya quedado en España para ponerle orden? ¿Lo que se enseña en estas escuelas no vale para España? ¿Lo que ocurre en España necesita de enseñanzas o cursos especiales?

Continuando con el tema, últimamente se habla mucho del grado de culpabilidad que han tenido las Escuelas de Negocios en la crisis actual. Las enseñanzas aprendidas por la mayoría de dirigentes y gestores de las grandes empresas, de los organismos internacionales y de los gobiernos, provienen de estas escuelas, y como estamos viendo y sufriendo, nos han conducido a la situación actual de crisis financiera, deterioro medioambiental, y consumo desmesurado de los recursos naturales.

Hasta ahora, las Escuelas de Negocios enseñaban con la máxima de obtener resultados lo más rápidamente posible (cortoplacistas), a cualquier precio, por lo tanto se estaban enfocando en el hoy sin pensar qué podía ocurrir en el futuro (pan para hoy y hambre para mañana), y lo que tenia que pasar ha pasado, y es el colapso del actual sistema, donde todo valía a costa de obtener unos buenos resultados. No han sabido enseñar que no vale todo para conseguir unos resultados. Incluso las propias Escuelas seguían la misma ley, enseñar a obtener buenos resultados a cualquier precio, sin importar la sostenibilidad del sistema en un futuro próximo y se han visto también sorprendidas por lo que está ocurriendo. Precisamente uno de los profesores de MBA en Harvard, Rakesh Khurana, no ha escatimado críticas a las escuelas americanas, a las que acusa de haber desvirtuado sus objetivos para convertirse en una industria que se retroalimenta, “únicamente preocupada por los ‘rankings’ o los sueldos que cobran sus alumnos nada más salir al mercado laboral”.

Debido a lo que ha ocurrido, podemos deducir que esas mismas enseñanzas ya no valen, o por lo menos no se deben enseñar de la misma manera, hay que dar un giro. Las Escuelas de Negocios actuales deben reinventarse para la situación actual donde prevalezcan unas nuevas máximas de ética y responsabilidad social ante todos los interesados, y no solo centrarse en los accionistas, para que el sistema sea viable y sostenible tanto en el presente como en el futuro. 

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